Arquitectura solidaria de gestión
Para sostener relaciones sanas, la gestión colectiva adopta reglas claras, sencillas y accesibles: una persona, un voto; asambleas periódicas; rotación de responsabilidades; y cuentas auditables. Manuales de convivencia previenen conflictos, protocolos de mediación resuelven tensiones, y la formación en gobernanza democratiza decisiones cruciales. Así, voces jóvenes y maestras artesanas mayores comparten el timón, asegurando continuidad, innovación prudente y un horizonte común que prioriza dignidad, transparencia y arraigo territorial.